zenware En la anterior entrega de Herramientas del Oficio comenté las bondades del procesador de textos OpenOffice Writer. Hoy toca un tipo de software con el mismo fin pero distinta filosofía. Si los procesadores de texto al uso ofrecen al usuario un amplio abanico de opciones para editar un texto, los de tipo zenware aplican el conocido lema menos es más.

¿Zenqué…?

El concepto de zenware se aplica a todo tipo de software que tiene como objeto minimizar su presencia como interfaz para favorecer su propósito último: en el caso de un procesador de textos, se eliminan todas las funciones adicionales (configuraciones de página, párrafo, tipografía, etcétera) e incluso las farragosas barras de comandos, para centrarse en ofrecer un medio cómodo, a pantalla completa, para escribir sin distracciones, y nada más… ni menos.

¿Para qué pueden serme útiles estos programas?

Estos programas no sustituyen a los procesadores de texto al uso, dado sus limitadas funcionalidades con respecto a la presentación de un texto. No es ese su propósito, insistimos: la idea es escribir el texto hasta una versión más o menos definitiva, para luego pasar a editarlo con su presentación final en un procesador de textos o en un programa de maquetación.

De entre los muchos programas que existen y he probado, mi favorito es WriteMonkey.

WriteMonkey (que, por cierto, es el que estoy usando ahora para escribir este artículo) es un programa con muchas ventajas. Es ligero (ocupa 1508 KB), no requiere instalación (de forma que puedes llevarlo en una unidad de memoria USB y usarlo en cualquier ordenador), es muy configurable y dispone de numerosas funcionalidades, accesibles todas mediante atajos de teclado (que uso profusamente siempre que puedo).

pantallazo_writemonkey

Pros:

Entre las funcionalidades más interesantes de WriteMonkey citaría:

  • Repository (depósito): Accesible mediante F5, el Repository es un área de texto adicional equiparable a la “cara B” de un casete (de hecho, por defecto la configuración de colores en pantalla se invierte al pasar a ese modo). Su función es almacenar porciones de texto que queremos apartar del texto principal. Es muy útil, sobre todo si eres de los que van ordenando sus ideas a medida que escriben: seleccionas un texto que quieres conservar pero no cuadra donde está y lo almacenas en el Repository hasta que llegue el momento de usarlo.
  • Replacements (reemplazos automáticos): Los reemplazos automáticos del WriteMonkey permiten sustituir caracteres y expresiones completas a nuestro antojo. Los empleo para incluir símbolos ortotipográficos de forma cómoda en el texto, como la raya larga (—), las comillas dobles (“ y ”), las comillas angulares (« y ») y los puntos suspensivos (…).
  • Jumps (saltos): Esta funcionalidad permite saltar de un lado a otro de nuestro texto mediante “marcas”. Por ejemplo, los encabezados se marcan con una almohadilla (#) al inicio; las citas, entre comillas y los comentarios, con doble barra (//). En caso de que prefiramos otras marcas es posible definir las nuestras sin mayor problema.
  • Lookups (búsquedas): Mediante atajos de teclado podemos buscar palabras y fragmentos de texto en motores de búsqueda, configurables a nuestro antojo.
  • Markup export (exportación con marcado): WriteMonkey permite marcar formatos de forma semántica, como haríamos al escribir un texto en html. Por ejemplo, si queremos resaltar un texto (el equivalente a la etiqueta bold, negrita, para entendernos) lo escribiremos entre asteriscos. Si empleamos esta opción, WriteMonkey exportará al procesador de textos por defecto las marcas que hayamos empleado, de forma que no tengamos que molestarnos en editar línea a línea el formato del texto.
  • Progress (Contador de progreso): Esta función, muy habitual en los programas de edición de texto zenware, permite cronometrar y medir nuestros progresos, como escribir al menos 1000 palabras diarias. WriteMonkey permite que nos fijemos una meta, sea en páginas, palabras o caracteres, y un tiempo límite para alcanzarlo.

Contras:

Aunque es gratuito, WriteMonkey no es de código abierto; tampoco es multisistema ni multiplataforma; WriteMonkey funciona exclusivamente en el SO de Microsoft. No obstante, WriteMonkey, como la mayoría de programas de texto zenware, usa el formato de texto plano (.txt), que puedes leer en prácticamente todos los sistemas y plataformas.

Otro pero de WriteMonkey es que su interfaz no está traducida al español, si bien sí hay disponibles diccionarios de corrección para nuestro idioma.

FocusWriter: Alternativa multiplataforma y multisistema de código abierto:

En caso de que le des importancia a esas zarandajas de la multiplataformidad (valga el palabro) o favorecer los programas de código abierto, o se dé el caso de que seas usuario de Linux, mi siguiente recomendación es FocusWriter.

FocusWriter no dispone de tantas funcionalidades como WriteMonkey, si bien es igualmente portable (no requiere instalación), aunque no es tan ligero (el programa, descomprimido, alcanza casi los 30 MB) y con una interfaz con numerosas opciones de configuración (tenemos la opción de definir una imagen de fondo para la aplicación).

pantallazo_FocusWriter

FocusWriter, a diferencia de WriteMonkey, permite trabajar con texto plano y con formato de texto enriquecido (.rtf). En el segundo caso se puede aplicar formato al texto (cursivas, negritas, alineaciones, sangrados, etcétera), si bien el programa viene, por defecto, configurado para usar texto plano.

FocusWriter dispone de una interfaz traducida (en su mayor parte) al español. Tal y como comentaba antes, está disponible para IBM PC, Mac y los sistemas operativos Windows, Linux y Mac OS X.

Conclusiones:

Si quieres alejarte de los cantos de sirena de la red (programas de mensajería instantánea, correo electrónico y redes sociales, por citar algunos sumideros de tiempo) y las tentaciones de editar y formatear el texto a medida que escribes, mi recomendación es que le des una oportunidad a estos programas, sobre todo si tu objetivo es concentrarte en lo que escribes.

Y aquí acaba esta entrega de Software para escritores. En la siguiente abordaré los programas de escritura creativa.

© de la foto:  Stefano Vita.